domingo, 5 de mayo de 2013

Panes: Pan ácimo


Si tuviéramos que hacer un árbol genealógico al pan, éste que vamos a hacer hoy sería algo así como... iba a decir que el abuelo, pero me quedaría corto. El pan ácimo es el primer pan que se hizo, cuando todavía no "existía" la levadura.

Este pan es muy fácil y rápido de hacer, dado que no hay que tener tiempos de levado. Se debería hacer con harinas integrales, pero como de eso no tengo, he procedido a hacerlo con harina normal y ser un poco anarquista en este aspecto.

El tiempo que tardaremos en tener un pan ácimo unipersonal es de aproximadamente una hora. Si haceis varios... pues básicamente tardareis lo mismo, pero hoy sólo vamos a hacer uno para mí :P



El material usado:


- Cuenco
- Horno
- Colador o tamizador



Los ingredientes:


- Harina blanca normal
- Agua
- Sal



El proceso:


En un cuenco mezclaremos (previo tamizado) 150gr de harina con unos la mezcla unos 100ml de agua templada y un pellizquito de sal. La cantidad de agua debería oscilar entre un 60% y 70% de la cantidad de harina, pero como es algo muy variable, la mejor opción es empezar con ese 60% y a partir de ahí echar MUY POCO A POCO el resto del agua. En principio, para 150gr de harina, 90ml de agua con bastante posibilidad de que sea algo más.

Amasaremos y amasaremos hasta que en el cuenco no quede absolutamente nada y la masa sea homogénea. Haremos una bola y dejaremos reposar veinte minutos o media hora (dependerá también de la cantidad de masa que hayais hecho) envuelta en un paño.

El horno lo precalentaremos a 180º (he visto recetas que ponía a 220º, pero yo lo he puesto así otro día y casi se estaba abrasando cuando sólo llevaba 10 minutos). Mientras tanto, con la mano, iremos estirando la masa hasta dejarla aproximadamente de un grosor de medio centímetro. Le daremos la forma que estimemos oportuna (si podemos) y meteremos al horno habiéndola pinchado previamente con un tenedor o similar.

Ahora sólo queda esperar. ¿Cuánto? Pues unos 15-20 minutos, dependiendo del grosor que hayais dejado a la masa. En general, 20 minutos, pero mejor id mirando y a mitad de cocción le dais la vuelta a los panes para que queden bien hechos por todos lados ;)



Consejos y apuntes finales del chef:


Este pan es perfecto para tostas, bocadillos, tortitas... tan sólo hay que variar un poco el grosor y listo ;)

La masa que hagamos ha de ser manejable y blandita. Si os queda algo fuerte y quebradizo, os hace falta más agua.

Por mucho que se empeñe la gente, este pan únicamente debería llevar harina y agua. Ni aceite, ni levadura. De hecho, ni siquiera debería llevar sal.

Y también, por mucho que se empeñe la gente, este pan no queda crujiente como pan tostado (o no debería). Pensemos dónde se come este tipo de panes (tribus, desiertos) y planteémonos si debería ser más tipo "bollo" o pan tostado.

4 comentarios:

  1. Lo primero, me gusta la publicación. Ahora que están todos locos con las masas madre y los prefermentos y demás cosas sin tener la menor idea, vá el mapache y nos recuerda nuestros orígenes. Si señor, es un pan SIN LEVADURA Ázymo del griego de mi corazón cuna del saber en todo todito. Me gustaría ver en este tipo de publicaciones a parte de la receta, una....como decir...reseña a "Como empezó todo y porqué". Por ejemplo en este caso la necesidad o la casualidad de crear un alimento rápido y barato con los elementos/ingredientes cercanos, sus posteriores aplicaciones una vez que se descubre el fuego, el horno....sus implicaciones religiosas que son muchas. En fin esas cosillas. Un saludin.

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    1. Tomamos nota, Jose.

      Algún día nos pondremos con ese tipo de posts ;)

      PD: No quería aburrir al público, ya sabes que a día de hoy la gente quiere todo "ya". En cualquier caso, yo sí que me informé un poco sobre tipos de pan, ácimos de eucaristía o de judíos, de celebración... muy interesante :D

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  2. Anoto la receta. Tiene muy buena pinta. Saludos,

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    1. Muchas gracias ;)

      Sin sal, sin levadura, sin casi trabajo... es un pan excepcional. No es tan esponjoso como los que estamos acostumbrados, pero... merece la pena, de verdad

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